martes, 1 de marzo de 2011

El lugar de cada uno


Cierta vez le preguntaron a un hombre sabio:
Se dice que, en el mundo, cada cosa tiene su lugar. Y el hombre también tiene su lugar. Entonces, ¿por qué la gente vive tan incómoda?
Y el sabio respondió:
Porque cada uno quiere ocupar el lugar de otro.
Cuento Budista.

Quien eres tú?


Hace muchos años, cuando apareció en el mundo el Detector de Mentiras, todos los abogados y los estudiosos de la conducta humana estaban fascinados. El aparato está basado en una serie de sensores que detectan las variaciones fisiológicas de sudoración, contracturas musculares, variaciones de pulso, temblores y movimientos oculares que se producen en un individuo cualquiera cuando miente.
En aquel entonces las experiencias con La Máquina de la Verdad, como se la llegó a llamar, proliferaban por doquier.
Un día, a un abogado se le ocurrió una exploración muy particular. Trasladó la máquina al hospital psiquiátrico de la ciudad y sentó en él a un internado: J. C. Jones. El señor Jones era un psicótico y como parte de su delirio aseguraba que él era Napoleón Bonaparte. Quizás por haber sido estudiante de historia, conocía a la perfección la vida de Napoleón y enunciaba con exactitud y en primera persona pequeños detalles de la vida del Gran Corso, en secuencia lógica y coherente.
A este señor J. C. Jones se lo sentó en el detector de mentiras y luego de una rutina de calibración, se le preguntó.
— ¿Usted es Napoleón Bonaparte?
El paciente pensó un instante y después contestó.
— ¡No!, ¿cómo se le ocurre? Yo soy J. C. Jones. ¡Todos sonrieron, salvo el operador del detector que informó que el señor Jones MINTIÓ!
La máquina demostró que cuando el paciente dijo la verdad (que era Jones) estaba mintiendo (él creía que era Napoleón).
Decir la verdad o no, es independiente del hecho de mentir.
No importa tanto lo que los otros digan de quién eres tú, sino de quien tú estás convencido que eres. Responde a la pregunta: ¿Quién eres tú?
Tomado del libro: “Recuentos para Demián”
Jorge Bucay

Sueño


Una vez, en el lugar más hermoso del universo, vivía un niño llamado Sueño, el cual anhelaba crecer y conocer otros mundos.
Sueño se divertía por allá en lo alto, por las nubes, jugando y jugando todo el día. Una vez, Sueño se dio cuenta que el no crecía como crecían sus amigos, además, empezó a sentirse muy débil y poco a poco perdió sus ganas de jugar.
Un gran día DIOS, desde el cielo, al ver a su amado hijo Sueño tan débil, envió un mensajero que llevaba consigo un maletín muy especial que contenía alimentos divinos para así fortalecer y hacer crecer a Sueño.
Desde el mismo instante en que aquel mensajero llego. Sueño empezó a sentirse mejor y mejor, ya que cada día aquel mensajero lo alimentaba con aquellos celestiales manjares.
Muchos caldos de constancia con fuerza, platos muy nutritivos de voluntad y trabajo, postres hechos a base de paciencia, fantásticos jugos hechos con decisión y, lo más importante, tratándolo con mucha confianza y, sobre todo, mucho amor a DIOS.
Sueño creció y creció, y llego a dejar de ser Sueño para convertirse en Meta, y claro que siguió jugando, pero ya no por las nubes, sino aquí, en la Tierra, y conoció otros mundos, mundos como la felicidad y la satisfacción, y un día no muy lejano Meta dejo de ser Meta y se transformo en REALIDAD.
Tomado del libro: “Más cuentos con Alma”.
Rosario Gómez

El escorpión y el maestro


Un maestro oriental que vio cómo un escorpión se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el bicho le picó.
Por la reacción al dolor, el maestro soltó al animal, que cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El maestro de nuevo intentó sacarlo y otra vez el bicho le volvió a picar.
Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:
- Perdone, ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que usted intenta sacarlo del agua lo picará?
- La naturaleza del escorpión es picar y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar -respondió el maestro.
Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.
No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones.
Algunos persiguen la felicidad, otros la crean.
Que la conducta de las otras personas jamás condicione la tuya.
Autor Desconocido.

Las cinco libertades


1. Libertad para SER LO QUE UNO ES AHORA, en vez de lo que fue, será o debería ser.
2. Libertad para SENTIR LO QUE SE SIENTE, en lugar de lo que se supone que debería sentir.
3. Libertad para DECIR LO QUE UNO SIENTE Y PIENSA, en vez de lo que se supone que debería sentir y pensar.
4. Libertad para CORRER RIESGOS POR LA PROPIA CUENTA, en lugar de elegir siempre lo que se considera más “seguro”.
5. Libertad para PEDIR LO QUE UNO QUIERE, en lugar de ponerse a esperar que alguien le dé permiso para hacerlo.
Virginia Satir.

Un faro en el desierto


Un hombre se puso a construir un faro en medio del desierto.
Todos se burlaban de él y lo llamaban loco. ¿Un faro en medio del desierto? El hombre no hacía caso y seguía, callado, haciendo su labor.
Un día por fin acabó el faro. En la noche sin luna y sin estrellas el espléndido rayo empezó a girar en las tinieblas del aire, como si la vía láctea se hubiera convertido en carrusel.
Y sucedió que en el momento que el faro comenzó a dar su luz, surgió de pronto en el desierto un mar, y hubo en el mar buques trasatlánticos, y vuelos de submarinos de ballenas, y puertos con mercaderes de Venecia, y piratas de barba roja, y holandeses errantes, y sirenas.
 Todos se asombraron, menos el constructor del faro. Sabía él que si alguien enciende una luz en medio de la oscuridad, al brillo de esa luz surgirán… muchas maravillas.
Autor Desconocido.

Ser Diferente


Un carpintero y sus ayudantes que viajaban por el territorio de Qi, buscando material para realizar construcciones. Encontraron un árbol gigantesco; cinco hombres dándose las manos no conseguían abrazarlo y era tan alto que casi tocaba las nubes.
- No vamos a perder nuestro tiempo con este árbol – dijo el carpintero. Para cortarlo nos demoraremos mucho. Si quisiéramos hacer un barco, se hundiría de tan pesado que es su tronco. Si decidimos usarlo como estructura de un techo, las paredes tendrán que ser fuertemente resistentes.
El grupo siguió adelante y uno de los aprendices comentó:
- ¡Es un árbol tan grande que no sirve para nada!
- Estás equivocado, dijo el carpintero. Si fuese igual a los otros, nosotros ya lo hubiésemos cortado, pero como tuvo el coraje de ser diferente, permanecerá vivo y fuerte por mucho tiempo.
Paulo Coelho

Brevedad...


He nacido hoy de madrugada
viví mi niñez esta mañana
y sobre el mediodía
ya transitaba mi adolescencia.
Y no es que me asuste
que el tiempo se me pase tan deprisa
solo me inquieta un poco pensar
que tal vez mañana
yo sea
demasiado viejo
para hacer lo que he dejado pendiente.
Tomado del libro: “Cuentos para pensar”.
Jorge Bucay.

Encontraste tu otra parte?


Los taoístas cuentan que en el principio del tiempo, el Espíritu y la Materia se encontraron en combate mortal.
Finalmente, el Espíritu triunfó y la materia fue condenada a vivir para siempre en el interior de la Tierra. Antes de que esto sucediera, sin embargo, su cabeza golpeó en el firmamento y dejó el cielo estrellado reducido a pedazos.
La diosa Niuka salió del mar, resplandeciente en su armadura de fuego; hirviendo los colores del arco iris en un caldero pudo colocar otra vez las estrellas en su lugar. Pero no consiguió encontrar dos pequeños pedazos y el firmamento quedó incompleto.
Según los taoístas, ahí comienza la dualidad del amor: siempre existe un alma que recorre la Tierra en busca de su Otra Parte para que ambas puedan colocarse en el pedacito vacío del cielo y, de esta manera, completar la Creación.

CUENTO TAOÍSTA.

Los tres Leones


El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo. Antoine De Saint Exupery.
En una selva vivían tres leones. Un día el mono, el representante electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión.
Todos nosotros-dijo el mono- sabemos que el león es el rey de los animales, pero tenemos una gran confusión: En la selva existen tres leones y los tres son muy fuertes. ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey?
Los leones supieron de la reunión y comentaron entre sí: -Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido. Una selva no puede tener tres reyes. Luchar entre nosotros no queremos ya que somos muy amigos… Necesitamos saber cual será el elegido, pero, ¿Cómo descubrirlo?
Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, le comunicaron a los tres leones la decisión tomada:
-Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que ustedes tres van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey. La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada.
El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado. Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey?
En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra:
-¡Yo sé quien debe ser el rey! Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa.
-¿Cómo?, preguntaron todos. -Es simple… dijo el águila. Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la Montaña.
El primer león dijo: – ¡Montaña, me has vencido!
El segundo león dijo: – ¡Montaña, me has vencido!
El tercer león dijo: – ¡Montaña, me has vencido, por ahora! Pero ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo.
La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento. Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado El Rey de los Animales.
 No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o situaciones que tengas. Tus problemas, por lo menos la mayor parte de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no tú. Tú todavía estás creciendo y el Señor en tí es más grande que todos tus problemas juntos. Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia.
La Montaña de las Dificultades tiene un tamaño fijo, limitado. ¡Tú todavía estás creciendo!
Autor Anònimo

La perla


Dijo una ostra a otra ostra vecina.
-Siento un gran dolor dentro de mí. Es pesado y redondo y me lastima.
Y  la ostra replicó con arrogante complacencia:
-Alabados sean los cielos y el mar. Yo no siento dolor dentro de mí. Me siento bien e intacta por dentro y por fuera.
En ese momento, un cangrejo que por allí pasaba escuchó a las dos ostras, y dijo a la que estaba bien por dentro y por fuera:
-Sí, te sientes bien e intacta; más el dolor que soporta tu vecina es una perla de inigualable belleza.
Tomado del libro: “El Loco”.
Khalil Gibran.

Lo bueno y lo mejor


Poco has vivido aún y ya sabes qué es lo bueno; te será necesario vivir mucho, demasiado quizá, para enterarte de qué es lo mejor.
Bueno es tener de sobra, y mejor sólo tener lo necesario.
Bueno es saber hablar, y mejor saber callar.
Bueno es vivir exento de trabajo, pero es mejor tenerlo.
Bueno es que te aplaudan, mejor aún que te señalen los defectos.
Bueno es ser libre, pero es mejor la esclavitud del recto.
Bueno es que llegues a ser grande, pero es mejor aún que sigas siendo niño.
Bueno es que te amen, pero es mejor que ames tú.
Bueno es vivir sabiendo todo esto, y mejor aún vivir como ignorándolo.
Tomado del libro: “El Erial”

lunes, 28 de febrero de 2011

El manantial


Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa. Mahatma Gandhi.
En un caluroso día de verano, tres viajeros se reunieron junto a un fresco manantial, que estaba al lado del camino, rodeado de algunos árboles y de húmedo césped; el agua, pura como una lágrima, caía en un recipiente naturalmente hecho en la piedra; luego se vertía para esparcirse por la pradera.
Los viajeros descansaron a la sombra de aquellos árboles y bebieron agua del manantial.
Junto a él vieron una piedra en la cual se leían estas palabras:
“Pareceos a este manantial”
Los peregrinos leyeron la inscripción, después se preguntaron su significado.
-Es buen consejo -dijo uno de ellos, que era comerciante-. El arroyo corre sin cesar, va lejos, recibe agua de otros y se hace un gran río. Así, el hombre debe imitarle ocupándose de sus asuntos, y siempre triunfará y conseguirá riquezas.
-No -dijo el segundo viajero, un joven–. A mi entender, esa inscripción significa que el hombre debe preservar su alma de los malos instintos, de los deseos malos; su alma debe estar tan pura como el agua de este manantial. Actualmente, esta agua da fuerzas a los que, como nosotros, se detienen para beber; si hubiese atravesado el universo, si el agua estuviera turbia, ¿qué utilidad tendría?, ¿quién la querría beber?
El tercer viajero, que era anciano, sonrió y dijo:
-Este joven tiene razón. El manantial, dando de beber a los sedientos, enseña al hombre a practicar el bien indistintamente, sin esperar recompensa, sin contar con el agradecimiento.
León Tolstoi

Se ha ido la tristeza


Iba yo por un camino, cuando una voz de mujer detrás de mí me dijo:
- ¿Me conoces?
Me volví y le contesté:
- No recuerdo tu nombre.
Ella me dijo:
- Yo soy aquella Tristeza profunda que sufriste hace tiempo.
Sus ojos se parecían a la mañana cuando el rocío está todavía en el aire.
Permanecí en silencio y luego le pregunté:
- ¿Has perdido aquella carga inmensa de lágrimas?
Ella sonrió sin contestarme.
Comprendí que sus lágrimas habían tenido tiempo de aprender el lenguaje de las sonrisas.
Me recordó:
- Una vez aseguraste que conservarías tu tristeza para siempre.
Avergonzado, respondí:
- Es verdad, pero los años han pasado.
Después, con su mano entre las mías, le dije:
- Pero tú también has cambiado.
Entonces, ella me contestó, serena:
- Debes saber que lo que un día fue Tristeza es ahora Paz.
RABINDRANATH  TAGORE

No corras...


Luchar contra ciertas cosas que sólo se solucionan con el tiempo es desperdiciar energías. He aquí una historia china muy corta que ilustra bien lo que quiero decir:
En medio del campo, comenzó a llover. Las personas corrían en busca de abrigo, excepto un hombre que continuaba caminando lentamente.
-¿Por qué no corre usted? – le preguntó alguien.
-Porque más adelante también está lloviendo –fue su respuesta.

Paulo Coelho.

Da más de lo que esperan de ti


Hace ya muchos años, un hombre fue contratado en un puerto para pintar una barca. Llevó hasta el muelle con él pintura y brochas, y comenzó a pintar la barca de un rojo brillante, tal y como había convenido con el dueño.
Mientras hacía su trabajo, se dio cuenta de que la pintura estaba traspasando el fondo de la barca y mojando el suelo del muelle. Al fijarse con más atención, detectó un orificio en el casco y decidió repararlo.
Cuanto terminó la labor por la que había sido contratado, percibió su dinero y se fue. Pero cuál fue sorpresa cuando al día siguiente el propietario de la barca lo fue a buscar y le pidió que aceptara un nuevo cheque.
–¡Pero usted ya me pagó lo que convinimos por la pintura del barco! –exclamó sorprendido el trabajador.
–Mi querido amigo, usted no comprende –le respondió el patrón–. Cuando le pedí que pintara mi barca, se me olvidó hablarle del orificio que tenía en su casco. Tampoco se lo había dicho a mis hijos, quienes, al ver la barca ya pintada y seca, salieron de pesca cuando yo estaba ausente. No se imagina la angustia que sentí cuando volví y me di cuenta de que se la habían llevado. Pensé que podría hundirse en alta mar y hacerlos naufragar. Al verlos regresar sanos y salvos, examiné la barca y deduje que, sin que yo se lo pidiera ni le hubiera pagado por ello, usted había decidido perder parte de su precioso tiempo en reparar el agujero. ¡Su pequeña buena acción ha salvado la vida de los dos seres que más quiero! ¡No hay dinero en el mundo que pueda pagar su generosidad!
No te limites a hacer lo que esperan de ti. No importa para quién, cuándo ni cómo… da siempre lo mejor que llevas dentro.

Ama sin prejuicios


Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única. Jorge Luis Borges.
Moses Mendelssohn, abuelo del conocido compositor alemán, distaba mucho de ser guapo. Además de una estatura algo baja, tenia una grotesca joroba. Un día visito a un mercader de Hamburgo que tenia una hermosa hija llamada Frumtje. Moses se enamoro perdidamente de ella, pero ella le repelía su apariencia deforme. Cuando llego el momento de despedirse, Moses hizo acopio de su valor y subió las escaleras hasta donde estaba el cuarto de aquella hermosa joven, para tener la última oportunidad de hablar con ella. Era tan hermosa, pero a Moses le entristecía profundamente su negativa a mirarlo. Después de varios intentos de conversar con ella, le pregunto tímidamente:
-¿Crees que los matrimonios se crean en el cielo?,
- Si- respondió ella, todavía mirando al suelo – ¿Y tú ?…
- Sí, lo creo – contestó -. Verás. En el cielo, cada vez que un niño nace, el Señor anuncia con que niña se va a casar.
Cuando yo nací, me fue señalada mi futura esposa. Entonces el Señor añadió:
-”Pero tu esposa será jorobada”. Justo en ese momento exclamé:
-”Oh, Señor, una mujer jorobada seria una tragedia, dame a mi la joroba y permite que ella sea hermosa”.
Entonces Frumtje levantó la mirada para contemplar los ojos de Moses y un hondo recuerdo la conmovió. Alargo su mano y se la dio a Moses, tiempo después, ella se convirtió en su esposa.

 Barry y joyce Vissell.
Tomado del libro: “Sopa de pollo para el Alma”.

No llegues tarde


El párroco se estaba retirando después de 25 años a cargo de la  parroquia y los feligreses decidieron ofrecerle una cena de despedida en su honor…
Se escogió a un destacado político local, miembro de la parroquia, para dar un pequeño discurso durante la cena. Pero se retrasó y el sacerdote decidió entonces decir unas breves palabras mientras esperaban al político…
“Obtuve mi primera impresión sobre esta parroquia en la primera confesión que debí escuchar. Pensé que había sido destinado a un lugar terrible. La primera persona que entró a mi confesionario me dijo que había robado un televisor y que, al ser detenido por la policía, casi había matado al oficial. Había robado dinero a sus padres, sustraído mercancía de su sitio de trabajo, había tenido un romance con la esposa de su jefe y tomaba estupefacientes…
“Yo estaba anonadado… Pero a medida que pasaban los días, me di cuenta que la gente de esta parroquia no era nada así y que ciertamente había venido a una comunidad llena de gente buena y amable…”  Justo cuando el sacerdote terminaba sus palabras, el político entró al salón, disculpándose por la tardanza…
Inmediatamente comenzó su presentación y el discurso en honor del párroco saliente.
“…Nunca olvidaré el primer día que el Padre llegó a nuestra parroquia, -dijo el político-. De hecho, tuve el honor de ser el primero en confesarme con él…”
Humberto Guarín Gómez

No esperes


No esperes.
No hay mejor tiempo que ahora para ser feliz.
La felicidad es un viaje, no un destino.
Así, trabaja como si no necesitaras dinero.
Ama como si nunca hubieras sido lastimado.
Danza como si nadie te estuviera mirando.
No tengas miedo de que tu vida termine, ten miedo de que no comience.

Cambia y renuévate


Cuando llega el invierno, los árboles deben de suspirar de tristeza al ver como caen sus hojas.
Dicen: “Jamás volveremos a ser como antes”.
Claro que no. De otro modo, ¿Cual sería el sentido de la renovación?. Las siguientes hojas tendrán su propia personalidad, pertenecen a un nuevo verano que se acerca. Vivir es cambiar, y las estaciones nos repiten esta lección todos los años. Si tenemos un poco de paciencia, la primavera siempre llega y olvidamos el invierno de nuestra desesperación.
Cambio y renovación son leyes de vida. Es bueno acostumbrarse a ellas, y no sufrir por cosas que solo existen para traernos alegrías.

Paulo Coelho

Ofrece la otra mejilla


Existía un monasterio que estaba ubicado en lo alto de la montaña. Sus monjes eran pobres,  pero conservaban en una vitrina tres manuscritos antiguos, únicos en el mundo. Eran viejos papiros, con fama universal de importantes y profundos temas.
En cierta ocasión un ladrón robó dos rollos y se fugó por la ladera. Los monjes avisaron con rapidez al abad. El superior, como un rayo, buscó la parte que había quedado y con todas sus fuerzas corrió tras el agresor y lo alcanzó:
-¿Que has hecho? Me has dejado con un solo rollo. No me sirve. Nadie va a venir a leer un mensaje que está incompleto. Tampoco tiene valor lo que me robaste. O me das lo que es del templo o te llevas también este texto. Así tienes la obra completa.
-Padre, estoy desesperado, necesito urgente hacer dinero con estos escritos santos.
-Bueno, toma el tercer rollo. Si no se va a perder en el mundo algo muy valioso. Véndelo bien. Estamos en paz. Que Dios te ilumine.
Los monjes no llegaron a comprender la actitud del abad. Estimaron que había estado flojo con el rapaz, y que era el monasterio el que había perdido. Pero guardaron silencio, y todos dieron por terminado el episodio.
Cuenta la historia que a la semana, el ladrón regresó. Pidió hablar con el Padre Superior: “
-Aquí están los tres rollos, no son míos. Los devuelvo. Te pido en cambio que me permitas ingresar como monje. Mi vida se ha transformado.
Nunca ese hombre, había sentido la grandeza del perdón, la presencia de la generosidad excelente.
El abad recuperó los tres manuscritos para beneficio del monasterio, ahora mucho más concurrido por la leyenda del robo y del resarcimiento. Y además consiguió un monje trabajador y de una honestidad a toda prueba.
El agresor espera agresión, no una respuesta creativa, inesperada, insólita. No sospecha, la conmoción, del poder incalculable de la otra mejilla.
Enrique Mariscal.
Sólo hay una manera de poner término al mal, y es el devolver bien por mal. León Tolstoi.

Estar Preparados


Hoy, mientras caminaba por la calle, me ha sorprendido un aguacero. Gracias a Dios llevaba el paraguas y la capa. Ahora bien, los dos estaban en el maletero del coche, estacionado muy lejos. Mientras corría para tomarlos, pensaba en la extraña señal que estaba recibiendo de dios: siempre tenemos los recursos necesarios para afrontar las tempestades que la vida nos prepara, pero la mayoría de las veces esos recursos están encerrados en el fondo de nuestro corazón y eso nos hace perder un tiempo enorme intentando encontrarlos. Cuando los encontramos, ya nos ha derrotado la adversidad.

Tomado del libro: “Como el río que fluye”.
Paulo Coelho.

la Nube y la Duna


Una joven nube nació en medio de una gran tempestad en el mar Mediterráneo. Pero casi no tuvo tiempo de crecer allí, pues un fuerte viento empujó a todas las nubes en dirección a África.
No bien llegaron al continente, el clima cambió: un sol generoso brillaba en el cielo y abajo se extendía la arena dorada del desierto del Sahara. El viento las continuó empujando en dirección a los bosques del sur, ya que en el desierto casi no llueve.
Entretanto, así como sucede con los jóvenes humanos, también sucede con las jóvenes nubes: la nuestra decidió desgarrarse de sus padres y de sus más viejos amigos para conocer el mundo.
-¿Qué estás haciendo? – protestó el viento. – ¡El desierto es todo igual! ¡Regresa a la formación y vayamos hasta el centro de África, donde existen montañas y árboles deslumbrantes!
 Pero la joven nube, rebelde por naturaleza, no obedeció. Poco a poco fue bajando de altitud hasta conseguir planear en una brisa suave, generosa, cerca de las arenas doradas. Después de pasear mucho, se dio cuenta de que una de las dunas le estaba sonriendo.
Vio que ella también era joven, recién formada por el viento que acababa de pasar. Y al momento se enamoró de su cabellera dorada.
- Buenos días – dijo. – ¿Cómo se vive allá abajo?
- Tengo la compañía de las otras dunas, del sol, del viento y de las caravanas que de vez en cuando pasan por aquí. A veces hace mucho calor, pero se puede aguantar. ¿Y cómo es vivir allí arriba?
-También existen el viento y el sol, pero la ventaja es que puedo pasear por el cielo y conocer muchas cosas.
- Para mí la vida es corta – dijo la duna. – cuando el viento vuelva de las selvas, desapareceré,
- ¿Y esto te entristece?
- Me da la impresión de que no sirvo para nada.
- Yo también siento lo mismo. En cuanto pase un viento nuevo, iré hacia el sur y me transformaré en lluvia. Mientras tanto, éste es mi destino.
La duna vaciló un poco, pero terminó diciendo:
- ¿Sabes que aquí en el desierto decimos que la lluvia es el Paraíso?
- No sabía que podía transformarme en algo tan importante – dijo la nube, orgullosa.
- Ya escuché varias leyendas contadas por viejas dunas. Ellas dicen que, después de la lluvia, quedamos cubiertas por hierbas y flores. Pero yo nunca sabré lo que es eso, porque en el desierto es muy difícil que llueva.
Ahora fue la nube la que vaciló. Pero enseguida volvió a abrir su amplia sonrisa:
- Si quieres, puedo cubrirte de lluvia. Aunque acabo de llegar, me he enamorado de ti, y me gustaría quedarme aquí para siempre.
- Cuando te vi por primera vez en el cielo también me enamoré – dijo la duna. – Pero si tú transformas tu linda cabellera blanca en lluvia, terminarás muriendo.
- El amor nunca muere – dijo la nube.- Se transforma. Y yo quiero mostrarte el Paraíso.
Y comenzó a acariciar a la duna con pequeñas gotas. Así permanecieron juntas mucho tiempo hasta que apareció un arco iris.
 Al día siguiente, la pequeña duna estaba cubierta de flores. Otras nubes que pasaban en dirección a África pensaban que allí estaba la parte de bosque que estaban buscando, y soltaban más lluvia. Veinte años después, la duna se había transformado en un oasis, que refrescaba a los viajeros con la sombra de sus árboles.
Todo porque, un día, una nube enamorada no había tenido miedo de dar su vida por amor.
Paulo Coelho

Instrucciones


Un día le pedí  a Dios instrucciones para vivir en la tierra. Dios acercó su voz a mi oído y me dijo:
- Sé como el Sol: levántate temprano y no te acuestes tarde.

- Sé como la Luna: brilla en la oscuridad, pero sométete a la luz mayor.

- Sé como los pájaros: come, canta, bebe y vuela.

- Sé como las flores: enamoradas del  Sol, pero fieles a sus raíces.

- Sé como el buen perro: obediente, pero nada más a su señor.

- Sé como la fruta: bella por fuera, saludable por dentro.

- Sé como el día: que llega y se retira sin alardes.

- Sé como el oasis: da tu agua al sediento.

- Sé como la luciérnaga: aunque pequeña, emite su propia luz.

- Sé como el agua: buena y transparente.

- Sé como el río: siempre hacia adelante.

- Y por sobre todas las cosas, sé como el cielo: la morada de Dios.
Tomado del libro: “La vaca sin culpa”.
Jaime Lopera y Marta Inés Bernal.

Cuento sin "U"


Caminaba distraídamente por el camino y de pronto lo vio.
Allí estaba el imponente espejo de mano, al costado del sendero, como esperándolo.
Se acercó, lo alzó y se miró en él. Se vio bien.
No se vio tan joven, pero los años habían sido bastante bondadosos con él.
Sin embargo había algo desagradable en la imagen de sí mismo.
Cierta rigidez en los gestos lo conectaba con los aspectos más agrios de la propia historia:
La bronca, el desprecio, la agresión, el abandono, la soledad.
Sintió la tentación de llevárselo, pero rápidamente desechó esa idea.
Ya había bastantes cosas desagradables en el planeta para cargar con otra más. Decidió irse y olvidar para siempre ese camino y ese espejo insolente.
Caminó dos horas tratando de vencer la tentación de volver atrás hacia el espejo, ese misterioso objeto lo atraía como los imanes atraen a los metales.
Resistió y aceleró el paso.
Tarareaba canciones infantiles para no pensar en esa imagen horrible de sí mismo.
Corriendo, llegó a la casa donde había vivido desde siempre, se metió vestido en la cama y se tapó la cabeza con las sábanas.
Ya no veía el exterior, ni el sendero, ni el espejo, ni la imagen de él mismo reflejada en el espejo; pero no podía evitar la memoria de esa imagen: la del resentimiento, la del dolor, la de la soledad, la del desamor, la del miedo, la del menosprecio.
Había ciertas cosas indecibles e impensables…
…Pero él sabía dónde había empezado todo esto.
Empezó esa tarde, hace treinta y tantos años…
El niño estaba tendido, llorando frente al lago el dolor del maltrato de los otros.
Esa tarde el niño decidió borrar, para siempre, la letra del alfabeto. Esa letra. Era la U.
La letra necesaria para nombrar al otro si está presente.
La letra imprescindible para hablarles a los demás, al dirigirles la palabra.
Sin manera de nombrarlos dejarían de ser deseados… y entonces no habría motivo para sentirlos necesarios… y sin motivo ni forma de invocarlos, se sentiría, por fin, libre…..
Escribiendo sin “U” puedo hablar hasta el cansancio de mí, de lo mío, del yo, de lo que tengo, de lo que me pertenece…
Hasta puedo escribir de él, de ellos y de los otros.
Pero sin “U” no puedo hablar del tú, de lo vuestro.
No puedo hablar de lo suyo, de lo tuyo, ni siquiera de lo nuestro.
Así me pasa…
A veces pierdo la “U”…. y dejo de poder hablarte, pensarte, amarte, decirte.
Sin “U” yo me quedo pero tú desapareces…
Y sin poder nombrarte, ¿cómo podría disfrutarte?
Como en el cuento… si tú no existes, me condeno a ver lo peor de mí mismo reflejándose eternamente, en el mismo mismísimo tonto espejo.
Jorge Bucay

Evolución


Un Maestro decía:
- Desgraciadamente, es más fácil viajar que detenerse.
Los discípulos quisieron saber por qué.
- Porque mientras viajas hacia una meta, puedes aferrarte a un sueño; pero cuando te detienes, tienes que hacer frente a la realidad
- Pero entonces, ¿cómo vamos a poder cambiar si no tenemos metas ni sueños? – preguntaron perplejos los discípulos.
- Para que un cambio sea real, tiene que darse sin pretenderlo. Haced frente a la realidad y, sin quererlo, se producirá el cambio.
Tomado del libro: “150 Cuentos sufíes”.
Yalal Al-Din Rumi.

lazos de amor


Hay alguien especial para cada uno de nosotros. A menudo, nos están destinados dos, tres y hasta cuatro seres. Pertenecen a distintas generaciones y viajan a través de los mares, del tiempo y de las inmensidades celestiales para encontrarse de nuevo con nosotros. Proceden del otro lado, del cielo. Su aspecto es diferente, pero nuestro corazón los reconoce, porque los ha amado en los desiertos de Egipto iluminados por la luna y en las antiguas llanuras de Mongolia. Con ellos hemos cabalgado en remotos ejércitos de guerreros y convivido en las cuevas cubiertas de arena de la Antigüedad. Estamos unidos a ellos por los vínculos de la eternidad y nunca nos abandonarán.
Es posible que nuestra mente diga: “Yo no te conozco”. Pero el corazón sí le conoce.
Él o ella nos agarran de la mano por primera vez y el recuerdo de ese contacto trasciende el tiempo y sacude cada uno de los átomos de nuestro ser. Nos miran a los ojos y vemos a un alma gemela a través de los siglos. El corazón nos da un vuelco. Se nos pone la piel de gallina. En ese momento todo lo demás pierde importancia.
Puede que no nos reconozcan a pesar de que finalmente nos hayamos encontrado otra vez, aunque nosotros sí sepamos quiénes son. Sentimos el vínculo que nos une. También intuimos las posibilidades, el futuro. En cambio, él o ella no lo ve. Sus temores, su intelecto y sus problemas forman un velo que cubre los ojos de su corazón, y no nos permite que se lo retiremos. Sufrimos y nos lamentamos mientras el individuo en cuestión sigue su camino. Tal es la fragilidad del destino.
La pasión que surge del mutuo reconocimiento supera la intensidad de cualquier erupción volcánica, y se libera una tremenda energía. Podemos reconocer a nuestra alma gemela de un modo inmediato. Nos invade de repente un sentimiento de familiaridad, sentimos que ya conocemos profundamente a esta persona, a un nivel que rebasa los límites de la conciencia, con una profundidad que normalmente está reservada para los miembros más íntimos de la familia. O incluso más profundamente. De una forma intuitiva, sabemos qué decir y cuál será su reacción. Sentimos una seguridad y una confianza enormes, que no se adquieren en días, semanas o meses.
Pero el reconocimiento se da casi siempre de un modo lento y sutil. La conciencia se ilumina a medida que el velo se va descorriendo. No todo el mundo está preparado para percatarse al instante.
Hay que esperar el momento adecuado, y la persona que se da cuenta primero tiene que ser paciente.
Gracias a una mirada, un sueño, un recuerdo o un sentimiento podemos llegar a reconocer a un alma gemela. Sus manos nos rozan o sus labios nos besan, y nuestra alma recobra vida súbitamente.
El contacto que nos despierta tal vez sea el de un hijo, hermano, pariente o amigo íntimo.
O puede tratarse de nuestro ser amado que, a través de los siglos; llega a nosotros y nos besa de nuevo para recordarnos que permaneceremos siempre juntos, hasta la eternidad.
Brian Weiss.

No te dejes vencer por el desaliento


Un grupo de ranas paseaban alegremente por el bosque y, de improviso, dos de ellas cayeron en un pozo profundo. Las compañeras se reunieron alrededor de la fosa y observaron con desesperación que era muy profunda. Comenzaron entonces a gritarles a las dos ranas desdichadas, que para los efectos prácticos, se debían dar por muertas. Las desahuciaron.
En el fondo de su triste suerte ninguna de las dos víctimas escucharon el terrible diagnóstico, y comenzaron a saltar violentamente. El coro asesor, desde afuera seguía colaborando con la advertencia de que todos los esfuerzos serian vanos: había que tomar la sana decisión de resignarse.
Una de las ranas, al ganar altura, presto atención al aviso, y acepto su condición fatal. Se desplomo y murió. La otra en cambio siguió saltando tan fuerte como le era posible, ganando cada vez mas flexibilidad y altura, mientras el conjunto de amigas le gritaba que abandone el sufrimiento inútil y que se entregue, de brazos y piernas cruzadas, a mejor vida.
La ranita, en cambio, salto más y ante el asombro general salió triunfante del pozo. Las otras ranas, estupefactas y contrariadas, le preguntaron si no escuchaban los informes negativos que le decían. La rana, agotada, explicó que era sorda. “En la emergencia siempre pensé que me estaban alentando a salir del hoyo y seguí saltando para no defraudar a tantos amigos leales”.
Escucha la Verdad, siempre esta hablando.
Utiliza además la sabia indiferencia para la voz de desaliento, que puede tener, a veces, fundamento racional, pero que siempre carece de inteligencia creativa.

Tomado del libro: “Cuentos para regalar exclusivamente a Dioses”.
Enrique Mariscal

Fuerza y coraje


Es preciso tener fuerza para ser firme,
pero es preciso tener coraje para ser gentil.

Es preciso tener fuerza para defenderse,

pero es preciso tener coraje para bajar la guardia.

Es preciso tener fuerza para ganar una guerra,

pero es preciso tener coraje para rendirse.

Es preciso tener fuerza para estar en lo cierto,

pero es preciso coraje para tener duda.

Es preciso fuerza para mantenerse en forma,

pero es preciso coraje para mantenerse en pie.

Es preciso tener fuerza para sentir el dolor de un amigo, pero es preciso coraje para sentir los propios dolores.

Es preciso tener fuerza para esconder los propios males,
pero es preciso coraje para demostrarlos.

Es preciso tener fuerza para soportar el abuso,
pero es preciso coraje para hacerlo parar.

Es preciso tener fuerza para quedarse solo,
pero es preciso tener coraje para pedir apoyo.

Es preciso tener fuerza para amar,
pero es preciso tener coraje para ser amado.

Es preciso tener fuerza para sobrevivir,
pero es preciso coraje para vivir.

Autor: Jorge Bucay (El camino del encuentro)

Queda prohibido


Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a los recuerdos.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,

no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,

hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.

Queda prohibido abandonar a tus amigos,

no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles sólo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa ...
todo porque los caminos han dejado de abrazarse,
olvidar el pasado y pagarlo con el presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas no valen más que la tuya,
no saber que cada una tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.

Autor: Pablo Neruda